Alto a la intervención imperialista en Libia

Apoyo a los pueblos árabes y a su movilización independiente contra los tiranos.

Con el pretexto de una actuación humanitaria en defensa de la población civil libia, el Consejo de Seguridad de la ONU permite la intervención militar de potencias occidentales en la guerra civil libia. Tratan de aprovechar la división del país para imponer sus dictados neocoloniales y controlar la marcha del proceso revolucionario para que no escape a la obediencia de los intereses petroleros y geopolíticos occidentales.
Gadafi y su régimen estaban “haciendo los deberes”, asociándose con las multinacionales petroleras y gasistas, coordinando con la UE el control de la inmigración africana y renegando de sus pasados gestos contra el imperialismo. Recordemos los intereses españoles particularizados en los negocios de REPSOL en Libia que alcanzan los 30.000 millones. Pero la ola de levantamientos en el mundo árabe ha trastocado todo el equilibrio. Tambien Mubarak y Ben Ali eran fieles servidores del imperialismo, más fiables que Gadafi, pero dejaron de ser útiles cuando no pudieron soportar la presión de las masas: el imperialismo tuvo que buscar nuevos interlocutores.
Parece que en Libia los ha encontrado también en las personas de ciertos exdirigentes del régimen o jefes militares y tribales rebeldes. Si estos últimos son o no más fiables que Gadafi es el eje de la discusión del imperialismo y el motivo principal del retraso en intervenir y sobre todo en aportar una perspectiva política.
Para EE.UU., Francia, Reino Unido, etc. no sería aceptable una victoria de Gadafi –no porque maltratara a su pueblo, que se le ha permitido hacerlo 42 años- sino porque podría derivar sus negocios energéticos hacia nuevos “amigos” como China y Rusia que ocupasen el lugar de las potencias coloniales. Un bloque imperialista sustituyendo a otro en una parte de Africa…
El juego de los dirigentes de la intervención, provistos de una resolución de la ONU sin perspectiva política es dejar que se agote la insurrección popular enfrentándose contra las más poderosas armas del régimen de Gadafi, para salir finalmente en apoyo del ‘orden y la democracia’ cuando el Consejo Nacional rebelde esté depurado de elementos revolucionarios y acate el orden imperialista. El discurso de Obama deja claro que en ningún caso propiciarán un vacío de poder con los bombardeos de la ‘coalición’.
En Egipto y Túnez el imperialismo apoya a instituciones y personalidades de los respectivos regimenes para organizar las “transiciones democráticas” que liquiden el ascenso revolucionario de las masas.
En Libia han bombardeado para imponer un equilibrio militar que impida la victoria de un bando sobre el otro, afiance la dependencia de ambos y les fuerce a una negociación política al dictado de los intereses imperialistas.
Las masas no se liberarán en ningún caso de la mano de los expoliadores: no favorecen la conciencia nacional y de clase sino a nuevos lacayos, más fiables que el dictador Gadafi, que favorezcan un régimen neocolonial al estilo de Irak. Los trabajadores, jóvenes y estudiantes libios necesitan organizarse de manera independiente, con sus propios objetivos y reivindicaciones democráticas, llamando a la insurrección en Libia y a la solidaridad internacional, con los pueblos árabes en primer lugar.
Una vez más, hemos visto grupos que se proclaman de izquierda como ERC e ICV apoyando una intervención imperialista, haciendo causa común con la propia burguesía y su bando de potencias imperialistas contra el país atrasado, en nombre de la “democracia” y la lucha contra la tiranía. También hay otros inspirados por el castrismo y sus afines que reniegan del levantamiento de las masas por el carácter de clase o el origen de los “dirigentes” como la Junta de Bengasi que contacta con las potencias imperialistas y concluyen que Gadafi es antiimperialista.
Estas líneas sólo llevan a la sumisión y la impotencia: el levantamiento de los países árabes es auténtico, se hace a pesar de direcciones y aparatos de uno y otro bando que buscan un acuerdo con las potencias imperialistas para ahogar el levantamiento. El camino es la movilización y autoorganización de los trabajadores y la juventud reconstruyendo el internacionalismo proletario y tomando en sus manos la dirección del levantamiento para librarse del imperialismo y de sus sumisas burguesías y castas dirigentes parasitarias.

01-04-11 EN DEFENSA DEL MARXISMO
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