Contra la persecución a las personas inmigrantes

El estallido de la crisis económica es el escenario perfecto para el agravamiento de la represión a los inmigrantes, para que los políticos del sistema traten de cazar votos lanzando a unos trabajadores contra otros, excitando la xenofobia o la frustración de los parados hacia el racismo, incluso creando problemas donde (aún) no hay, como el debate sobre la prohibición del “burka”.

El gobierno en previsión del paro creciente lanzó una oferta de repatriación de inmigrantes que hubieran trabajado legalmente, capitalizando su prestación de desempleo. No funciona: la mayoría prefieren probar suerte aquí en el trabajo precario antes que volver a la miseria que dejaron. Para los que no tienen documentación, la receta es la de siempre: la represión, ahora endureciendo por enésima vez las leyes de extranjería y aplicando medidas policiales.

Por la despenalización del Top Manta

En la panoplia de recursos legales contra los más desprotegidos están las medidas contra la venta clandestina (el llamado “top manta”) con el que malviven muchos inmigrantes que no han conseguido ni siquiera trabajar sin contrato en la economía sumergida. Se ha impuesto, a partir de la presión de ciertos partidos como el PP y grupos empresariales de distribución, la consideración de delito para la venta irregular, lo que hace que se pueda castigar con penas de cárcel y que, en caso de reincidencia, las penas puedan superar las de otros delitos tan graves como el abuso sexual de menores. IU-ICV proponen que se despenalice y que la manta sea considerada una falta al tratarse de ventas con lucro mínimo (unos pocos euros al día). La consecuencia serían multas, que al resultar incobrables por insolvencia derivarían en arrestos… La tendencia general es a una mayor represión y va a condicionar esta interpretación legal.

La lucha de los vendedores respondiendo organizadamente para defender la mercancía, enfrentándose colectivamente a las redadas y organizando la solidaridad con los detenidos, ya ha conseguido victorias en algunos lugares. Se han lanzado campañas de sensibilización y en algunas localidades se ha impuesto en la práctica la presencia de los mercadillos alternativos, haciendo propaganda entre la población local contra los abusos y el maltrato a estos inmigrantes.

Por el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros

La falta de documentación en regla no es delito, se trata a lo sumo de una falta administrativa, pero con la excusa de la erradicación de la delincuencia, que el discurso oficial asimila a la masificación de inmigrantes “ilegales”, se ha lanzado una oleada represiva de controles de identidad y de redadas de inmigrantes –aunque muchos de ellos no llegarán a ser expulsados- encerrándolos en los CIEs, unos infame híbridos de cárcel preventiva y campo de concentración, en los que pueden pasar hasta 60 días de aislamiento sin ser acusados de nada, simplemente a disposición judicial.

Estos centros funcionan en medio de silencio administrativo, evitando que se filtre nada de lo que allí ocurre, con la complicidad de la “clase política” y de la mayoría de los medios de comunicación. Se silencian las protestas colectivas, incluso con huelgas de hambre que se han producido en los CIEs. SOS Racisme denunció el 14 de mayo la muerte de un interno en el CIE de Zona Franca (Barcelona), que se ha atribuido oficialmente a “suicidio”, pero se sabe que participaba en una de estas protestas… En diversas ciudades se han realizado concentraciones y movilizaciones, como las del pasado 6 de Junio, por el cierre de los CIE y el esclarecimiento de la verdad sobre la represión a los inmigrantes.

El apoyo externo y la solidaridad hacia estas personas es la manera de romper el muro de silencio y contestar a la demagogia de los que quieren dividir a los trabajadores según su origen. Muchos incidentes represivos graves no se denuncian, por miedo de los que los han sufrido o presenciado a delatarse y agravar su situación (y hacen bien en desconfiar de autoridades e instituciones). Entonces, para romper su indefensión sólo queda el apoyo y la solidaridad de los trabajadores autóctonos, de asociaciones vecinales y organizaciones de clase.

Una iniciativa: contra las redadas, llevar un pañuelo rojo.

Las redadas y controles se hacen aleatoriamente pero cada vez con más frecuencia en algunos barrios. Una forma sencilla de advertir del peligro represivo a los inmigrantes, que ha lanzado el movimiento solidario, es llevar en el bolsillo un pañuelo rojo y anudarlo en lugar visible si se detecta un operativo represivo, para que los inmigrantes abandonen la zona antes de verse rodeados.

Actuar valientemente contra la hipocresía y la represión es una condición para levantar el movimiento social.

Toni

20-5-10