Editorial de EDM nº 87 El movimiento 15 M y el fin de una época

Al dictado de la Unión Europea, el FMI y los insaciables “mercados” de la deuda pública, el Gobierno Zapatero impuso su batería de recortes y la extendió a Comunidades Autónomas y Ayuntamientos por la vía de obligarles a renuncias presupuestarias impidiendo el acceso al crédito y prohibiendo el endeudamiento.
El grueso de la política de “adelgazamiento del Estado” no son simplificaciones o reorganizaciones administrativas, recae sobre los servicios públicos reduciendo prestaciones, la extensión y calidad de los mismos. Junto a estos recortes vuelven las propuestas que favorecen los negocios privados en la enseñanza, la sanidad, la atención a dependientes y, por supuesto, los seguros y fondos de pensiones dispuestos a explotar el miedo de los trabajadores y las capas populares ante el inexorable desmantelamiento del “estado del bienestar”.
Los recortes van a suponer multitud de despidos y extinción de contratos en escuelas, universidades y hospitales, empezando por los trabajadores más vulnerables (contratos en precario, jóvenes y mujeres con baja calificación profesional). Los demás trabajadores están viendo empeorar sus condiciones laborales y ritmos de trabajo, después de sufrir recortes de salario directos. Como resultado, hay un acceso cada vez más costoso y difícil de las capas populares a los servicios esenciales, se alargan las listas de espera para intervenciones quirúrgicas hasta la desesperación, se hace inaccesible obtener plaza en guarderías o residencias geriátricas de titularidad pública,,, mientras se siguen subvencionando las escuelas privadas y favoreciendo el uso de medios públicos por la medicina privada.
La reforma laboral no ha servido para crear empleo, como es notorio para todo el mundo, y los recortes del gobierno PSOE no favorecen la inversión y el consumo, sino lo contrario: son repercusiones de la crisis sobre el conjunto de la población con el objetivo de estabilización financiera, es decir, para asegurar el pago de las deudas públicas y para sostener el rescate de bancos y cajas en primer lugar.

Las elecciones del 22M y el nuevo panorama que se abre

Todas las previsiones apuntaban al descrédito del gobierno PSOE y descontento social ya sea con las medidas de ajuste adoptadas, ya con la incapacidad para salir de la crisis económica, ya con el discurso melifluo y encubridor de la gravedad por parte de Zapatero, ya con el record de cinco millones de parados… el castigo en las urnas estaba anunciado y se cumplió en casi todas partes: 1.200.000 votos que en los anteriores comicios habían votado al PSOE buscaron otras opciones y mayoritariamente engrosaron la abstención y el voto en blanco (¡un millón de votos en blanco y nulos sin que nadie lanzara la propuesta!). Izquierda Unida crece algo pero el beneficiario del desastre socialdemócrata es el PP que se hace con la mayoría de ayuntamientos de las grandes ciudades y de los gobiernos autonómicos.
Esto no significa una mayor estabilidad política, como muestra la apariencia de que la derecha ocupe cómodamente las corporaciones, sino que se ha procesado un nuevo paso hacia la polarización social al quebrarse la alternancia de los partidos del sistema por el descrédito popular y rechazo de la política y porque el PSOE -que va camino de perder también el gobierno central y tiene cada vez más difícil mantenerse en él-, se está resquebrajando internamente y perdiendo apoyos. Desde hacía 32 años el PSOE mantenía posiciones de poder en corporaciones y diputaciones, lo que aparte de permitirle la gestión de miles de millones de euros públicos, le ha permitido ser un sindicato de intereses alrededor de cargos electos y puestos de gestión. El partido y su aparato se habían extendido formando una red de técnicos, afiliados y afines –unos como funcionarios, otros como asesores, y otros como beneficiarios de contratos desde empresas privadas concesionarias de servicios públicos… - y todo esto se ha agotado en buena medida. ¿Lo superarán las fidelidades de sus cuadros, más basadas en el reparto de presupuestos que en ideas y programas, en lo que se atisba como un largo período de oposición? La respuesta es obvia y ya han empezado a visualizarse quiebras locales y contradicciones, peticiones de congresos extraordinarios, reaparición de tendencias, exigencias de autonomía, expresiones de deseos de girar a la izquierda y una clara impotencia por comprender lo sucedido: creían tener en propiedad un electorado mayoritario de “centro-izquierda sociológico”. Pero eran votos de clase media e incluso de trabajadores que ya no distinguen al PSOE como izquierda, después de recibir ataques y recortes retraen el voto habitual. Para tratar de mantener su situación económica muchos miran en otras direcciones, al PP, a UPD, a IU e incluso a la extrema derecha racista. Las elecciones expresan deformadamente las contradicciones sociales, pero ahí están las expresiones de resistencia en los 200.000 votos que suma Izquierda Unida –votos sin entusiasmo pero respondiendo al intento de mimetizarse con las protestas-, en la importancia de la abstención y el voto en blanco y en el destacado apoyo que han recibido las candidaturas que se apartan más decididamente de la política burguesa y centralista, oficialmente “correcta” y al uso de los partidos del sistema. La lucha contra la ilegalización de Bildu en Euskadi dio paso al mejor resultado histórico de la izquierda independentista vasca, casi doblando su base de apoyo después de años de ilegalidad y consolidándose como primera fuerza en buena parte del territorio vascongado y navarro. Igualmente en Catalunya es destacable el avance de la CUP, como fuerza ligada al movimiento juvenil y a los sectores combativos de la izquierda independentista y radical al multiplicar por cinco sus votos y concejales electos, al tiempo que continúa el retroceso de ERC por sus implicación en el tripartito y su fraccionamiento interno –quienes pretenden estar a la vez en el poder y en el movimiento de resistencia, no logran mantener lo uno ni lo otro y pierden votos- .
Lo significativo de las elecciones del 22M es que marcan un cambio de época: del bipartidismo casi simétrico de dos grandes partidos centralistas compartiendo el mismo proyecto imperialista y escenificando la alternancia de “casi lo mismo” se pasa a un desgaste de todo el arco parlamentario y al descrédito de la política en general, abriéndose un gran espacio a la polarización social y a que por primera vez desde la “Transición Política” haya interés por la política fuera de los marcos institucionales y surjan movilizaciones, debates, iniciativas y movimientos populares desconectados y opuestos a lo institucional y al control mediático.

El Movimiento 15-M y la resistencia a los recortes

Coincidiendo con una campaña electoral insulsa y demagógica, de espaldas a los problemas reales, y donde algunos candidatos preferían esconder símbolos y apartase de sus líderes por vergüenza, se hicieron visibles las contradicciones en la calle. El sábado 14 de Mayo, grandes movilizaciones convocadas por centenares de entidades recorrieron el centro de Barcelona y otras ciudades en protesta por los recortes en la sanidad, la educación, la cultura y las condiciones laborales de los empleados públicos.
El domingo 15 de Mayo, nuevas manifestaciones recorrían docenas de ciudades en demanda de “democracia real ya”, contra la corrupción y los privilegios, en desafío directo a un sistema político cerrado y sordo que exaspera al ciudadano metido en una crisis sin solución. Las redes sociales de Internet, conectando a distintos sectores sensibilizados por los ataques de “los mercados” y sus sumisos gobiernos, han logrado agrupar jóvenes sin perspectiva laboral, parados y precarios, afectados por deudas hipotecarias cuyo denominador común es el rechazo a la conducción política y económica que les condena a la precariedad y la impotencia. Esa misma noche empezaban las acampadas en docenas de ciudades (han llegado a 60) y nacía el movimiento 15M, sin unas propuestas claras aún, pero con la voluntad de debatir lo que querían en asambleas y aprender colectivamente a generar democracia directa y participativa.
En tres semanas han demostrado constancia y sacrificio, han dado una lección moral de resistencia a la represión y han abierto la posibilidad de revitalizar los movimientos sectoriales y de barrio generando un amplio movimiento popular –con la simpatía y extensión lograda mucho más allá de lo que se ve en las plazas- que pueda arrancar reivindicaciones parciales, oponer resistencia pacífica a los planes de las administraciones centrales y autonómicas, impedir desahucios… y especialmente dificultar los nuevos ataque que el gobierno Zapatero todavía está obligado a perpetrar, en aras de la estabilidad presupuestaria y para complacer a las agencias del capital y a las Patronales. En las próximas semanas habrá nuevas convocatorias de concentraciones y manifestaciones -19 de Junio- para consolidar y extender esta lucha más allá de las plazas, al conjunto de la sociedad.
Y no hay milagros, un movimiento se corresponde con la situación y la conciencia de las masas: está el hartazgo con el sistema pero también la confusión y el atraso acumulado en una generación que ha perdido de vista la perspectiva de clase y desconoce la tradición de lucha del movimiento obrero. Consecuentemente, empezó rechazando el apoyo logístico de las burocracias sindicales y desconfía casi tanto de CC.OO. y UGT como de la “clase política”. Surgen reivindicaciones situadas entre la desideologización y la utopía ingenua, las propuestas no superan formalmente el sistema capitalista y la mayoría son medidas para la reforma democrática.
Como ejemplo, las propuestas de la Asamblea de Sol del 3-6-11 (ver nota aparte) “para la regeneración del sistema político y económico”. Que la democracia burguesa no puede ser independiente del sistema, que éste no puede superar sus contradicciones. Y que hace mucho tiempo que ya no hay margen para concesiones, sino lo contrario, es algo que se irá demostrando en la práctica.
El movimiento sirve para la maduración de las masas y éste de los “indignados” ha de permitirles dar un salto en la conciencia y capacidad de organización. Lo importante es que un sector activo de jóvenes y trabajadores ha empezado a coordinarse y expresarse, no se les puede pedir un programa avanzado ni coherencia ideológica, como hacen algunos izquierdistas y obreristas que buscan pureza ideológica y objetivos finales. Es normal que el movimiento esté impregnado de prejuicios y contradicciones burguesas procedentes de la cultura dominante, pero la profundidad de la crisis y la lucha por objetivos inmediatos ponen al movimiento enfrente del Estado y de los intereses del capital. Hay que empezar el camino reconstruyendo el movimiento obrero y popular: el 15 M ya ha logrado unificar y ser un referente para las resistencias. Ahora hay que aprovechar el impulso para avanzar en la organización y –paralelamente- en el debate de las ideas, -que ni surgen ni viven en abstracto-, en la propuesta de los siguientes pasos hacia soluciones propias y de clase . Estas son tareas para todos los que nos reclamamos partidarios del socialismo revolucionario: encontrarse, debatir y superar el sectarismo para estar en condiciones de señalar la perspectiva que necesita el nuevo movimiento.

03-06-11