Crear conciencia de clase y organizacion de los trabajadores alrededor de un programa revolucionario

Balance de un año de crisis

Balance de un año de crisis

Ha transcurrido más de un año desde que la negativa de las autoridades monetarias norteamericanas a sostener al quebrado banco de inversión Lehman Brothers propició una retirada de fondos mundial tan rápida y masiva que colapsó el sistema financiero durante meses. Este fenómeno –una vulgar huida de las inversiones tras una exuberante etapa especulativa- no tiene nada de raro, pero ha permitido observar varios hechos interesantes y contrastar importantes lecciones sobre la naturaleza del sistema capitalista y del comportamiento de los “agentes sociales” y también el de sus representados (los trabajadores).

Ante los nuevos reagrupamientos anticapitalistas

Introducción

En un entorno de crisis económica tan profunda como la presente, se agudizan todas las diferencias sociales y afloran las contradicciones con nitidez. Cuatro millones de parados en el estado español, muchos de ellos agotando el subsidio de paro o con amenazas de desahucio por impago de sus hipotecas o alquileres. El “ajuste” del empleo ya no se cubre mayoritariamente con despidos indemnizados como durante la crisis de los años 80, sino con la destrucción de empleos temporales y precarios, por la vía de la no renovación. El gasto social no crece al nivel de las necesidades planteadas sino lo contrario: aumentan las privatizaciones de servicios, se degrada la sanidad y la educación pública por la penuria presupuestaria y planean amenazas sobre el futuro de las pensiones y la solvencia de la Seguridad Social ante la brusca disminución de cotizantes y el paralelo incremento de los beneficiarios de subsidios.

Desde guerras preventivas hasta juicios de suposición con sentencia condenatoria

El 11 de septiembre 2001 marcó el inicio de una ofensiva de las fuerzas conservadoras en el mundo occidental sin precedentes desde la segunda guerra mundial. Muchas veces, para no decir casi siempre, se han montado guerras a base de mentiras y provocaciones (la guerra de Vietnam, las de Afganistán, las guerras del Golfo...), pero la guerra a Irak iniciado el año 2003 tiene un componente seminuevo –al margen de las acusaciones falsas– y es que se vuelve a un concepto muy antiguo al justificar la necesidad de «guerras preventivas». Su origen conocido está en el imperio romano y su significado sería que hay que actuar antes que algo malo ocurra. Se actúa a base de lo que se considera la intención del supuesto enemigo, con la convicción de que esto justifica todo. Los llamados neoconservadores intentaron así justificar ideológicamente sus barbaridades cometidas en Irak y Afganistán sin ni desmentir las torturas empleadas bajo el eufemismo «métodos mejorados de interrogar», expresión que sólo logró engañar a los que ya estaban de acuerdo y que consideraban que las torturas habían ayudado a «salvar muchas vidas». El nivel de cinismo –y tragedia para los afectados– nunca llega al techo por la sencilla razón de que nadie sabe qué altura tiene.

Los planes de Obama: Sobre trampas, laberintos y encrucijadas.

La visita de Netanyahu a la Casa Blanca puso al descubierto las tensiones entre la nueva administración y los líderes sionistas. Obama quiere pasar página y superar el callejón sin salida en el que se ha empantanado la política imperialista. Para eso necesita convencer a sus socios israelíes, para que limiten sus aspiraciones y permitan un pseudoestado palestino, que ayude a neutralizar a un Irán, hostil a los intereses israelíes y norteamericanos.
Obama: La trampa de los dos estados.
La fórmula de los dos estados es la manzana envenenada que ofrece el nuevo rostro del imperialismo. Tal como defendíamos en la revista anterior, la existencia de los dos estados es inviable. El sionista porque su razón de ser es su expansión a toda la Palestina histórica, y para eso tiene que llevar hasta sus últimas consecuencias la limpieza étnica. Y el palestino, porque lo que Obama les reserva, no es más que un remedo de estado, un espacio discontinuo plagado de bantustanes, regido por los carceleros de la Autoridad Palestina y “protegido” por Israel y las potencias imperiales.

El Decrecimiento será socialista o no será

Las teorías del decrecimiento económico, defendidas en su día por
Nicolás Georgescu-Roegen, están a la orden del día entre la
izquierda anticapitalista europea. Sus defensores resaltan la
urgencia de detener el tren desbocado de la economía capitalista,
que amenaza con llevar al planeta entero a la catástrofe, para
sustituirla por un nuevo modelo social y económico, que sustituya el
consumismo y el productivismo atroz, por el ocio, la vida social y
el desarrollo de las cualidades humanas. Algunos critican al
marxismo por haber asumido el modelo desarrollista del capitalismo,

La crisis económica vista desde la economía ecológica

La crisis económica vista desde la economía ecológica
Joan Martínez Alier

Los tres pisos de la economía
La economía tiene tres niveles. Por encima está el nivel financiero que puede crecer mediante préstamos al sector privado o al Estado, a veces sin ninguna garantía de que esos préstamos puedan devolverse como está ocurriendo en la crisis actual. El sistema financiero toma prestado contra el futuro, esperando que el crecimiento económico indefinido proporcione los medios para pagar los intereses de las deudas y las propias deudas. Los bancos dan crédito mucho más allá de lo que han recibido como depósitos, y eso tira del crecimiento económico al menos durante un tiempo. Por abajo está lo que los economistas llaman la economía real o la economía productiva. Es decir, el comportamiento del consumo (privado y público) y de la inversión (privada y pública) expresado en términos reales (a precios constantes). Cuando crece, realmente eso permite pagar una parte o toda la deuda. Cuando no crece lo suficiente, quedan deudas por pagar. La montaña de deudas había crecido en el 2008 mucho más allá de lo que era posible pagar con el crecimiento del PIB. La situación no era financieramente sostenible.

Declaración Política Contra la exclusión electoral de Iniciativa Internacionalista – Solidaridad entre los Pueblos

El 15 de mayo la tristemente célebre “Sala del 61” del Tribunal Supremo, actuando ante el requerimiento de la abogacía del estado y ésta bajo instrucciones del ministerio del interior, proscribió la candidatura de Iniciativa Internacionalista – Solidaridad entre los Pueblos (II-SP) al amparo de la vigente ley de partidos políticos cuya esencia antidemocrática ha quedado puesta de relieve una vez más.
El objetivo del gobierno del Partido Socialista Obrero Español era prohibir la candidatura de II-SP a las elecciones europeas del 7 de junio en línea con su política de búsqueda de acuerdos estratégicos antiobreros con el Partido Popular y de criminalización de las fuerzas políticas externas al denominado “arco parlamentario”, acuerdos que van bastante más allá de las reivindicaciones nacionales de las pequeño burguesías y burguesías en las nacionalidades históricas de España.

Editorial 83 - Remodelación de gobierno, más ingobernabilidad

Venimos observando desde hace bastante tiempo como se procesa el fenómeno de la ingobernabilidad. Se trata de una suma de factores que vacían de contenido la democracia formal y reducen la acción del gobierno a una búsqueda de equilibrio incesante entre unos sectores y otros. La “acción parlamentaria” significa una mera pantomima y el descrédito de los partidos del sistema, con más choques de intereses particulares que diferencias programáticas, crece hasta el punto de que van a remolque de los acontecimientos, siendo superados por ellos. Los conflictos de fondo siguen siendo los mismos, pero las condiciones de crisis económica, paro masivo y afloramiento de redes corruptas, ha erosionado en el poco tiempo transcurrido, apenas un año desde las elecciones generales, el crédito político que pudieran tener desde el gobierno de Zapatero hasta la oficializada “oposición”.

¡Todos estamos obsoletos!

Hace unos días tomando un café con un amigo informático, me hablaba, preocupado, del miedo a perder su trabajo. Tiene cerca de 50 años y sus jefes están sopesando la posibilidad de contratar a alguien más joven y mejor preparado. Durante años estudió programación, convencido de que era la profesión del futuro. Año tras año se entregó con entusiasmo a su trabajo. Pese a ello, el poder adquisitivo de su salario no ha hecho más que bajar. Y ahora… sus jefes están pensando en prescindir de sus servicios.
Su drama no es insólito. Ni mucho menos. Millones de trabajadores viven situaciones parecidas. En estos tiempos de crisis en los que sobra gente para todo, y hay largas colas de desesperados, dispuestos a venderse por un plato de lentejas (por lo menos pueden comer), todos estamos obsoletos. Dicen que la nueva generación que llega al mercado de trabajo es la mejor preparada de la historia, y sin embargo la mayor parte está condenada al mileurismo… con suerte. Los trabajadores que tenemos algunos años más, vemos peligrar nuestra estabilidad porque el kilo de carne de trabajador se cotiza cada días más barata. Y claro, no podemos competir con los que vienen detrás, ni en salario, ni en formación. Ellos han podido aprender técnicas punta a las que nosotros no podemos acceder, porque mientras ellos estudiaban, estábamos trabajando… para poder costearles los estudios. Con esta reflexión no pretendo enfrentarme a los más jóvenes, ni negarles un futuro que se merecen. Ellos no son los culpables.

Refrescando la memoria

Este poema fue escrito hace ya algún tiempo, con motivo de unos actos conmemorativos del final de la II Guerra Mundial. Me lo inspiró la visión de la manifestación de un grupúsculo de militantes neo-nazis celebrada en Barcelona, y está dedicado a TODAS las víctimas de la barbarie hitleriana.
El término HOLOCAUSTO, manipulado, apropiado y monopolizado hasta la saciedad por el sionismo, no puede limitarse de ningún modo ni ocultar que (sin negar la específica, cruel y real agresión del nazismo llevada a cabo contra la comunidad judía; que los marxistas siempre hemos condenado explícita y tajantemente), abarcó también a otros sectores y etnias que sufrieron su horror, como fueron gitanos, negros, anarquistas, homosexuales y, sobre todo, no lo olvidemos, COMUNISTAS que sufrieron su cruel vesania.

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