Crear conciencia de clase y organizacion de los trabajadores alrededor de un programa revolucionario

HOLOCAUSTO

Una avalancha de cieno
ensombrece los cristales,
un estruendo de ignominia
retumba en los soportales.

Caen, mustias y asfixiadas,
las flores de los aleros,
callan las aves su canto,
enmudecidas de miedo.

Se oscurecen los paisajes
al paso de este cortejo,
la tierra se vuelve lúgubre,
presagio de cementerio.

Pierde el color la amapola,
sus pétalos el almendro,
y resuena en las baldosas
un tétrico taconeo.

Vuelve otra vez la liturgia
de los esbirros a sueldo,
con correas para perros
y con látigos de hielo.

Esconden tras sus insignias
la impotencia de su credo,
no necesitan razones

El genocidio de Gaza. La barbarie interminable.

“Como judío me preocupa formar parte de un país que mata a inocentes o los enjaula. Es terrible que con la excusa de no querer ser nunca más víctimas nos convirtamos en verdugos” (declaración de un miembro de Alternative Internacional Center)
El 4 de noviembre, cuando todo el mundo estaba pendiente de las elecciones norteamericanas, Israel atacó Gaza. El ataque se inició sin que hubiera ninguna provocación de los palestinos[1]. La tregua establecida en julio quedó rota. En ésta se establecía que los palestinos se comprometían a no lanzar ningún misil, y a cambio Israel abriría los pasos fronterizos para dejar entrar productos de primera necesidad. Israel nunca cumplió su parte del acuerdo. Según Gareth Porter, especialista en Oriente Próximo: “Hamas intentó hacer cumplir los términos de la tregua a otros grupos palestinos, tomando una serie de medidas contra los que la violaban, que incluyeron la detención de sus militantes y la confiscación de sus armas”[2]. Entre octubre y noviembre sólo se dispararon dos cohetes. Hamas buscó el apoyo de la población para su política de alto el fuego. Porter indicó que: “el 21 de diciembre, cinco días antes de la ofensiva (terrestre), Yubal Diskin, jefe del Shin Bet, la agencia de seguridad israelí, advirtió. ‘No se equivoquen. Hamas está interesada en el mantenimiento de la tregua…”[3].

Destrucción acelerada del empleo

El crecimiento del paro ha puesto la directa. Según las cifras oficiales, ha subido un 60% durante el año 2008, es decir 1.200.000 trabajadores más se han quedado sin empleo. El Ministerio de Trabajo ya no descarta “oficialmente” llegar a los cuatro millones de parados este año 2009.
Otros dan aún más graves predicciones: Josep Piqué calcula la posibilidad de alcanzar los 5 millones de desempleados en 2010 -si no se hace una reforma laboral de inmediato, dice él-. En la campaña electoral de hace apenas un año, unos y otros partidos del sistema prometían el pleno empleo, sin sonrojarse ni reirse por lo bajo. Ahora, la quiebra que primero se resistían a calificar de crisis y que después han dado en llamar “crisis financiera e inmobiliaria”, se está transformando en un creciente drama humano. Se contabilizan 900.000 hogares con todos los miembros desempleados. La asistencia social y las ONG se desbordan de peticiones de necesidades básicas de comida, vestido y vivienda.

La revuelta griega. Crisis política y creciente tensión social en Europa oriental

El 6 de diciembre pasado una unidad de policías de Atenas asesinó a sangre fría a un joven de 15 años, Andreas Grigoropoulos. El incidente ocurrió en la plaza de Exarquía, un punto de concentración de jóvenes radicales y la acción policial tuvo todos los matices de una provocación. La reacción social a la acción criminal fue inmensa. Un reguero de manifestaciones, que agruparon masivamente a una juventud sin futuro, explotada y con niveles salariales ínfimos. Las manifestaciones arrastraron a otros sectores de la sociedad, como a los trabajadores inmigrantes -cuya actividad sindical es reprimida por bandas de gángsteres a sueldo de los empresarios- así como a los trabajadores en general. Sin embargo la primera línea de la revuelta fue sin lugar a dudas la propia juventud.

Mundialización, pobreza extrema, destrucciones del entorno y guerras: la irracionalidad del capitalismo en el corazón de la cris

François Chesnais

(Traducción nuestra, a cargo de Toni. La primera parte del presente texto fue publicada en el número anterior de EDM)

La crisis ecológica, factor cualitativo agravante del cambio del período histórico

Partimos de la declaración sobre el “curso autodestructivo” de la sociedad contemporánea de una especialista americana en el recalentamiento climático. Hay que situar, pues, la crisis ecológica dentro de a interpretación de conjunto aquí esbozada. Los prolegómenos de la crisis climática son anteriores a la transición hacia el período de la mundialización. Pero el hecho de que esta crisis venga en la madurez y se acelere con el advenimiento de aquella (ha sido a causa de la adopción por China, no sólo del capitalismo, sino también por la fracción de la población susceptible de incorporarse a un giro interno del ciclo de valorización del capital, del “modo de vida americano”), viene a agravar cualitativamente el conjunto de los procesos y de los problemas que marcan el giro del período histórico. La crisis climática no es una imaginación. Ha progresado ya tan deprisa en veinte años que no sólo amenaza la continuidad de las condiciones de reproducción social de ciertas clases, de ciertos pueblos, es decir de ciertos países, sino que ya las ha destruido en determinados lugares del mundo. Por otra parte, las proyecciones científicas, cada vez más precisas sobre los ritmos de fusión de la capa de hielo en el Ártico y en el Antártico y sobre sus efectos muestran que en muy poco tiempo los países capitalistas industriales sufrirán sus efectos, tanto los antiguos como los nuevos. Entre la cantidad de fuentes de emisión de gas con efecto invernadero, los transportes por automóvil, camión y avión vienen en primer lugar. Pero los planes y las proyecciones del “crecimiento” mundial se fundan sobre estos medios y las industrias que los producen. Las economías de energía se piensan a varios niveles, pero jamás en relación con los despilfarros inmensos asociados a la debilidad de la población que puede expresar una demanda monetaria y a la que necesitan imponer unas mercancías que las gentes en cuestión ya poseen. Tales son algunos de los caminos tomados por el “cegamiento”, el “curso autodestructivo”. ¿Cómo explicarlo?

La quiebra del modelo financiero ahonda la crisis estructural capitalista

La extensión de la crisis económica ha cambiado el panorama político. Donde había alegre endeudamiento y desaforado consumo hay miedo y desconfianza, baja actividad o, directamente, se produce la destrucción del “tejido productivo”. Los capitales invertidos se han evaporado en todo el mundo a una velocidad pasmosa desde Setiembre. No se trata de la quiebra de algunos “bancos irresponsables”, ni siquiera de la caída del mercado inmobiliario que había sido precedida por un exuberante y desmedido crecimiento: estos son elementos desencadenantes de un nuevo episodio de la crisis estructural del sistema capitalista, con todos sus elementos a la vista. Sobreproducción, caída de la tasa de ganancia, retracción del consumo, recesión, desempleo creciente y aumento de la lucha de clases en todo el mundo: estos son los rasgos de nuevo período en que hemos entrado plenamente, una etapa aguda de la descomposición capitalista.

Plan Bolonia. Gobiernos y empresas en una operación encubierta de ajuste salarial europeo.

El año 2008 se ha cerrado con la perspectiva de renovadas movilizaciones contra el denominado Plan Bolonia (tal como se conoce al proceso de implantación del Espacio Europeo de Educación Superior -EEES- ) en las universidades españolas. La ola de ocupaciones de facultades, manifestaciones y movilizaciones diversas ha sido especialmente intensa en las universidades de Barcelona, Autónoma de Barcelona, Sevilla, Complutense y Valencia. Aunque también se ha sentido en varios otros puntos del estado como Salamanca o Zaragoza. El 13 de noviembre, día de convocatoria de una movilización nacional las manifestaciones de Madrid reunieron a 20.000 jóvenes y la de Barcelona a 30.000, mientras que en Salamanca salieron a la calle 5.000, en Valencia 2.000 y en Zaragoza 1.000. En la sede histórica de la Universitat de Barcelona un grupo de estudiantes de diversos centros de estudios universitarios pasaron Nochebuena encerrados, y según la Coordinadora de Asambleas de Estudiantes (Europa Press 27/12) éstas han decidido no poner fin a las ocupaciones de facultades al término del semestre con la expectativa de tomar nuevas medidas de lucha al comienzo del próximo año. Lejos de desmovilizarse las Coordinadoras de Asambleas de estudiantes planifican sus nuevas acciones.

Comunicado desde la ocupacion del Instituto Politecnico de Atenas

«El sábado 6 de diciembre de 2008, Alexandros Grigoropoulos, de 15 años de edad, compañero, fue asesinado a sangre fría, con una bala en el pecho por un policía en la zona de Exarchia.
Contrariamente a las declaraciones de los políticos y periodistas, que son cómplices de los asesinatos, esto no fue un "incidente aislado", sino una explosión de la represión estatal que sistemáticamente y que de manera organizada señala a los objetivos que se resisten, los que se revuelven, los anarquistas y antiautoritarios.
Es el pico del terrorismo de Estado, que se expresa con la mejora de la función de los mecanismos represivos, su continuo armamento, el aumento de los niveles de violencia que utilizan; con la doctrina de la "tolerancia cero"; con la calumnia de la propaganda de los medios de comunicación, que penaliza a los que luchan contra la autoridad.

Una recesion en curso

CUANDO ALGO NO SIRVE, HAY QUE CAMBIARLO
Hace tan solo un año, los que defendían que el capitalismo estaba inmerso en una crisis económica sin precedentes eran tachados de catastrofistas. Ahora sin embargo, todo el mundo habla de ella, y sólo se discute su profundidad y el tiempo que va a durar. Hace pocos días se realizó en localidad alemana de Lindau una cumbre de premios Novel de Economía, para analizar la gravedad de la crisis, la opinión de todos ellos, fue… que no tenían ni idea. El pesimismo y el desconcierto empieza a cundir entre los gurús: “lo peor está por venir”[1].

Crecer en la era de la agonia del capitalismo

Siempre me había sentido contento formar parte de la generación que nos formamos políticamente a finales de los 60 y principios de 70 en contra de un capitalismo decadente, pero desgraciadamente no tan moribundo como pensábamos entonces.
La agonía es larga y nosotros teníamos prisa. Desde hace unos años tengo que admitir que mi autoestima ha bajado al constatar que hemos entregado un mundo en peor estado a nuestros hijos que él que nos dejaron nuestros padres, cosa que hacía muchas generaciones no pasaba.
Nosotros respirábamos esperanza de trabajo, vivienda y transformación
revolucionaria de la sociedad. Hoy una minoría de los jóvenes se rebela

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