Refrescando la memoria

Este poema fue escrito hace ya algún tiempo, con motivo de unos actos conmemorativos del final de la II Guerra Mundial. Me lo inspiró la visión de la manifestación de un grupúsculo de militantes neo-nazis celebrada en Barcelona, y está dedicado a TODAS las víctimas de la barbarie hitleriana.
El término HOLOCAUSTO, manipulado, apropiado y monopolizado hasta la saciedad por el sionismo, no puede limitarse de ningún modo ni ocultar que (sin negar la específica, cruel y real agresión del nazismo llevada a cabo contra la comunidad judía; que los marxistas siempre hemos condenado explícita y tajantemente), abarcó también a otros sectores y etnias que sufrieron su horror, como fueron gitanos, negros, anarquistas, homosexuales y, sobre todo, no lo olvidemos, COMUNISTAS que sufrieron su cruel vesania.
La desvergonzada apropiación del término por los sionistas y sus voceros (al servicio de su política y de sus intereses imperialista – expansionistas), no debería hacernos olvidar que muchos destacados personajes, e incluso instituciones sionistas, de aquellos tiempos sombríos, sobretodo las económicamente pudientes, colaboraron, callaron o hicieron la vista gorda ante las tropelías nazis en contra de sus semejantes y, como todo el mundo sabe, formaron en el pasado y lo hacen en la actualidad, parte de la élite gobernante sionista-israelí.

CADA COSA EN SU SITIO

La represión contra los judíos en la época hitleriana hay que enmarcarla en el contexto histórico y como consecuencia de un estado de cosas, producto de unas causas, (sin duda variadas, complejas y llenas de matices), que llevaron a la II Guerra Mundial. Desde las disputas inter-imperialistas, pasando por los diferentes y variados conflictos locales, artificialmente, hoy como ayer, “resueltos”, fueron el caldo de cultivo donde se alimentó e incubó la gran tragedia. Pero lo que nadie puede negar, si no es a costa de negar los hechos, y que la historiografía actual, como siempre al servicio de sus amos, trata por todos los medios de ocultar y tergiversar, es que en su génesis jugaron un papel fundamental y determinante dos factores de primer orden: la Revolución Bolchevique en Rusia y la derrota del intento de revolución obrera en Alemania, y no hay contradicción alguna en esta, sólo aparente, paradoja. Si la Revolución rusa significó la señal de alarma, el aldabonazo para el capitalismo mundial, al anunciar que, por vez primera en la historia de la humanidad, triunfaba y se consolidaba un nuevo sistema social, que era su antítesis y que cuestionaba en todos los órdenes el sistema imperante, la derrota de la clase obrera en Alemania, con el consiguiente triunfo de la reacción, fue el preludio que posibilitó el ascenso y consolidación del fascismo con las consecuencias de todos conocidas.
Concluyamos por tanto que el verdadero enemigo del capitalismo, y por lo tanto de su vástago el fascismo (su expresión más radical y extremista), no fue nunca ni el “peligro judío”, ni el de cualquier minoría o etnia, sino la toma del poder por la clase obrera y la implantación de un régimen socialista, es decir, la concreción en la práctica de la teoría de la lucha de clases de Marx y Engels. Tanto esto es así que, ante la fuerza del análisis marxista, combinado con las condiciones sociales e históricas objetivas, el fascismo, expresión radical de la ideología del capitalismo, (que recurre a él y lo activa cuando se ve desbordado por la situación y no puede seguir controlando por los métodos clásicos: parlamentarismo burgués, etc.), se vio en la necesidad de crear su propia “teoría” mítico-religiosa, sustituyendo el concepto de clase por el de “nación y raza superior”, eso sí, adornándolo con el término socialismo dado el prestigio de que gozaba entonces la palabra como elemento movilizador de las masas explotadas. De ahí surge el engendro de “nacional-socialismo” como pantalla para ocultar su origen y sus fines, que fue seguido, hay que reconocerlo, por grandes masas y no sólo en Alemania.
En el marco histórico donde se produjeron los acontecimientos que venimos rememorando, lo que a mi modo de ver destaca con más nitidez, al tener la perspectiva del paso del tiempo, (pero que en la actualidad perdura y no está zanjado, ni mucho menos), es que se enfrentaron y confrontaron dos concepciones irreconciliables. Por un lado el humanismo materialista de la ideología marxista, que sitúa al ser humano en el centro del protagonismo histórico, forjador de su destino, liberado del oscurantismo religioso y convocado a construir una nueva y esperanzadora realidad social, con las herramientas de su trabajo, de la solidaridad y del conocimiento.
De la otra, una concepción mítico-religiosa que considera al ser humano algo ajeno a sí mismo, atado de pies y manos a causas preexistentes a su propia historia; instrumento de los designios de un “ser superior”, que lo esclaviza y aterroriza en la vida real, pero que le promete “el paraíso”, como coartada para que no se rebele.

QUO VADIS ISRAEL?

Un aspecto de la cuestión que habría que dejar claro, (diría que de una vez por todas, difícil pretensión por otra parte, ya que los mayoritarios y poderosísimos medios de todo orden del capitalismo-sionismo tergiversan, mienten y manipulan constantemente), es la interesada y provocada confusión entre judío y sionista. Ser antisionista no significa ser antijudío ni antisemita, como intentan hacernos creer día a día los voceros propagandistas lacayos del sionismo, ideología ultra reaccionaria y racista, basada en las mismas raíces falsarias mítico-religiosas que las que utilizó el fascismo para la elaboración de sus mentiras. Esta similitud queda manifiestamente demostrada si comparamos lo de “superioridad de la raza aria”, teoría troncal del nazismo, y la de “pueblo elegido” su equivalente sionista. ¿Qué diferencia hay entre ambas? Es evidente que ninguna o, en todo caso, leves matices. (1)
El estado sionista de Israel fue desde su ilegal y brutal creación, y lo es aún más en la actualidad, el gendarme del capitalismo, de las potencias colonialistas occidentales y el garante de sus intereses estrictamente económicos. Es un estado tapón en un área geoestratégica de gran importancia, sobre todo por el tema del petróleo, y aliado de los regímenes árabes más corruptos.
Creado y mantenido artificialmente por intereses que nada tienen que ver con la justicia, la igualdad, la democracia o la paz. Armado hasta los dientes, con bomba atómica incluida que, sistemática y desvergonzadamente, la “comunidad internacional” (léase USA y comparsas), ni cuestiona ni ve como una amenaza -¡faltaría más, es de los nuestros!-, animado de un espíritu militarista y revanchista que le lleva a actuar de manera implacable y terrorista contra sus vecinos, nos es presentado a diario por los medios de intoxicación y deformación occidentales, como el no va más de la “democracia” y la “modernidad”, aureolado con la patraña de David contra Goliat y concediéndole el ¡”derecho a defenderse”!, cuando él es el atacante y agresor, equiparando la justa, heroica y legítima defensa del pueblo palestino o libanés con la de sus verdugos sionistas, (¡así escriben algunos la historia!), cuya “legitimidad” se sustenta en la fuerza bruta de sus modernas y mortíferas armas puestas al servicio de un proyecto, tal como es en la actualidad, aberrante, inviable y sin futuro.
En la actualidad, ante los dramáticos hechos que ocurren en Palestina, podemos visualizar cuál es el comportamiento en la práctica del estado teocrático-sionista de Israel y sus acólitos contra la población de Gaza. Sus actos no desmerecen en nada al que tuvieron con ellos los nazis y, en algunos casos, casi estamos tentados de decir que los superan.
Entre el gheto de Varsovia, Auschwitz y el gheto de Palestina, no hay diferencias sustanciales, en todo caso, e hilando muy fino, leves matices que no mitigan, ni mucho menos justifican la magnitud de la tragedia, como intentan hacernos tragar los “analistas” y periodistas “independientes”, todos ellos lacayos a sueldo del imperialismo capitalista, cuyo mascarón de proa es el estado de Israel.
¿Qué diferencia hay entre las miradas de los niños judíos del gheto de Varsovia, (las miradas que taladran como cuchillos de acero” del poema), y las de los niños palestinos, cargadas de horror, miedo, denuncia e interrogación al ver a sus semejantes, y a sus seres más allegados y queridos, reventados por las bombas “inteligentes y de última generación” lanzadas por los “valientes” heraldos de la libertad y de la modernidad: los criminales sionistas?
¿Alguien en sus cabales se puede creer que, sobre este océano de sangre y dolor, puede levantarse algún edificio de futuro y fraternidad?
Personalmente, pienso que la solución justa y duradera al estado actual de cosas, y en donde se respeten los derechos de todos los implicados (incluidos, claro está, los derechos del pueblo judío), ya no podrá darse en el actual y envenenado marco del sionismo-capitalismo. Sólo en la perspectiva del hundimiento del capitalismo (mucho menos sólido de lo que pretenden sus apologistas y beneficiarios), y la esperanza del socialismo como ineludible necesidad histórica, alumbrará la posibilidad de una solución justa, hecha por y para el hombre.
Como marxista y comunista, y pienso que como toda persona de bien, rechazo de plano y denuncio el GENOCIDIO y el NUEVO HOLOCAUSTO que se perpetra impunemente contra el pueblo palestino, -desgraciadamente ante el silencio de un mundo estupidizado y barbárico-, por parte de los sionistas israelíes, que en su esencia y en su práctica histórica, son los herederos espirituales, ideológicos, intelectuales y económicos de sus antecesores y antaño verdugos: los fascistas hitlerianos.

Lois Novo. Barna 2009
Dedicado a mi querido hermano César, que en Paris está ganando una importante batalla.

(1) Recomiendo vivamente la lectura del libro de NATHAN WEINSTOCK, judío antisionista, titulado “El sionismo contra Israel” (una historia crítica del sionismo) de la editorial Fontanela de Barcelona, edición de 1.970